


{"id":3972,"date":"2017-11-28T17:16:21","date_gmt":"2017-11-28T17:16:21","guid":{"rendered":"https:\/\/polititzacionsdelmalestar.org\/textos\/una-forca-vulnerable\/"},"modified":"2020-02-18T15:35:36","modified_gmt":"2020-02-18T15:35:36","slug":"una-forca-vulnerable","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/polititzacionsdelmalestar.org\/es\/textos\/una-forca-vulnerable\/","title":{"rendered":"Una fuerza vulnerable"},"content":{"rendered":"<div id=\"pl-3972\"  class=\"panel-layout\" ><div id=\"pg-3972-0\"  class=\"panel-grid panel-no-style\" ><div id=\"pgc-3972-0-0\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-3972-0-0-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child\" data-index=\"0\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t><h3 class=\"widget-title\">Una fuerza vulnerable<\/h3>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<p><em><strong>El malestar como energ\u00eda de transformaci\u00f3n social<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em>Por Amador Fern\u00e1ndez-Savater<\/em><\/p>\n<p>Hay historias que parecen resumir \u00e9pocas o momentos hist\u00f3ricos. Willy Pelletier cuenta una de ellas en el \u00faltimo n\u00famero de Le Monde diplomatique que lleva por t\u00edtulo \u00abMi vecino vota al Frente Nacional\u00bb. Pelletier es un militante de largo recorrido en organizaciones antirracistas de extrema izquierda francesas y narra en el art\u00edculo distintas acciones desarrolladas contra el Frente Nacional. Pero todo su relato est\u00e1 punteado por la duda y la autocr\u00edtica: al fin y al cabo, esas movilizaciones no han logrado frenar el ascenso del FN. Entre l\u00edneas nos ofrece una explicaci\u00f3n: sucede que ninguna de esas acciones tocaba jam\u00e1s a un simpatizante del FN, porque se desarrollaban siempre en circuitos muy cerrados \u2014entre militantes pol\u00edticos que habitan determinados barrios, hablan de determinada forma, tienen determinados valores, etc. Pelletier conoce \u2014\u00bfpor primera vez?\u2014 a un simpatizante del FN cuando, medio \u00abjubilado\u00bb del activismo, se va a vivir con su pareja al campo en la zona de Aisne\u2014Picard\u00eda\u2014. Se trata de \u00c9ric, un obrero especializado en embalaje industrial. Se hacen muy amigos y un d\u00eda, algo borrachos, \u00c9ric le confiesa que vota por Marine Le Pen: \u00abSe me eriza el vello cuando la escucho, la manera en que habla de los franceses te hace sentir orgulloso. Adem\u00e1s, en esta zona el FN ha ayudado a mucha gente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de zona es Aisne? Un escenario t\u00edpico de la crisis, seg\u00fan lo pinta Pelletier. Muy degradado, apenas sin equipamientos \u2014salud o transportes\u2014 ni lugares de encuentro \u2014los bares, las parroquias y las asociaciones deportivas cierran\u2014. No hay trabajo, todo el mundo est\u00e1 endeudado, los j\u00f3venes se marchan, la violencia contra las mujeres aumenta y tambi\u00e9n la \u00absensaci\u00f3n\u00bb general de inseguridad \u2014aunque los robos no sean frecuentes\u2014. Por contra, hay guetos de ricos por todo el territorio: son ejecutivos o profesionales liberales que vienen de Par\u00eds y compran buenas casas de piedra o granjas abandonadas a precio de saldo. Tras el encuentro con \u00c9ric, Pelletier se hace nuevas preguntas. La superioridad moral con la que antes juzgaba a los votantes del FN \u2014abstractos, desconocidos\u2014 ya no le parece de recibo. Ahora tiene a uno enfrente suyo, de carne y hueso, con su historia y sus razones. Y es su amigo. Pelletier concluye el art\u00edculo as\u00ed: \u00abEn el trabajo, \u00c9ric considera que \u201clos j\u00f3venes\u201d no le escuchan ni le respetan\u2026 Al vivir all\u00ed, inmovilizado en un espacio en decadencia, impotente frente al derrumbe de un mundo que ya no resiste, viendo que su territorio se llena de \u201cparisinos\u201d, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda \u00c9ric sentirse \u201corgulloso\u201d?\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Crisis de la presencia<br \/><\/strong>Abandono y falta de recursos, paro y endeudamiento, ruptura del hilo generacional y destrucci\u00f3n de los lugares de encuentro\u2026 La crisis no es solo \u00abcrisis econ\u00f3mica \u00bb, sino tambi\u00e9n de referencias y fidelidades, de creencias y valores. Una crisis cultural, en el sentido antropol\u00f3gico de \u00abformas de vida\u00bb, muy profunda. El colectivo Tiqqun nos propone pensarla como \u00abcrisis de la presencia\u00bb. \u00bfQu\u00e9 significa esto? Que nuestra presencia, es decir, nuestro estar en el mundo, ya no es firme, no est\u00e1 asegurado, ni garantizado. Golpeados en el plano de lo econ\u00f3mico \u2014el paro\u2014, de lo social \u2014los contextos degradados\u2014 o de los valores \u2014la ausencia de comunidad o hilo generacional\u2014, lo que entra en crisis \u00abpor debajo\u00bb es precisamente nuestra misma facultad de mantenernos \u00aberguidos\u00bb ante el mundo. Lo que parec\u00eda s\u00f3lido comienza a desintegrarse: el sentido de la vida y de la realidad, la consistencia subjetiva y la fijeza misma de las cosas.<\/p>\n<p>Pero la crisis de la presencia no es solo p\u00e9rdida o peligro, sino tambi\u00e9n ocasi\u00f3n y oportunidad. \u00bfEn qu\u00e9 sentido? La presencia que se tambalea es la \u00abpresencia soberana\u00bb: un tipo de relaci\u00f3n con el mundo en t\u00e9rminos verticales de dominio y control. Una experiencia de vida basada en la distinci\u00f3n n\u00edtida entre un sujeto \u2014el que gobierna\u2014 y un objeto \u2014el mundo a gobernar\u2014. Una concepci\u00f3n de la libertad como \u00abdominio \u00bb \u2014sobre la naturaleza, sobre los dem\u00e1s, sobre el tiempo, sobre la realidad\u2014. Como autosuficiencia e independencia. Crisis de la presencia significa que una zozobra muy \u00edntima nos atraviesa \u2014tanto m\u00e1s fuerte cuanto m\u00e1s nos han educado en el molde de la presencia soberana: como hombres blancos, adultos y propietarios, trabajadores en un mundo sin trabajo, etc.\u2014. Lo que nace de esa zozobra, de ese tambaleo, es la inquietud, el malestar. La sensaci\u00f3n de no encajar, de que ya nada lo hace. El malestar es la manifestaci\u00f3n sensible de la crisis de la presencia.<\/p>\n<p>Por tanto, con la crisis de la presencia se abre la posibilidad de una bifurcaci\u00f3n, de un desplazamiento, de la invenci\u00f3n de otras formas de estar y relacionarnos con el mundo, tanto personales como colectivas. El malestar social puede ser el motor y el centro de energ\u00eda de una transformaci\u00f3n profunda, a un tiempo pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural, existencial, etc.<\/p>\n<p><strong>Un per\u00edodo oscuro<br \/><\/strong>\u00bfEstamos entrando en un per\u00edodo oscuro? Vamos a llamar per\u00edodo oscuro a aquel en el cual el malestar \u2014esa inquietud, ese no encajar, esa energ\u00eda potencial de cambio\u2014 es canalizado por la derecha. Una derecha que no es simplemente establishment, sino una suerte de paradoja andante: establishment antiestablishment, \u00e9lite antielitista, neoliberalismo antiliberal, etc. Es el Frente Nacional, es Trump, es el Brexit y las dem\u00e1s variantes de derecha populista apoyadas por todos los \u00c9ric del mundo. Proscritas por la \u00abcultura consensual\u00bb que ha definido el marco de lo posible durante las \u00faltimas d\u00e9cadas y que hoy se cae a pedazos. Rechazadas porque no guardan las formas de lo \u00abpol\u00edticamente correcto\u00bb \u2014lo liberal-democr\u00e1tico\u2014: polarizan, exageran y mienten sin ning\u00fan pudor, son agresivas y fomentan el odio machista, xen\u00f3fobo, etc. La derecha populista parece satisfacer a su modo las dos pulsiones que Freud hallaba en nuestro inconsciente: el Eros y la pulsi\u00f3n de muerte, es decir, la pulsi\u00f3n de orden y la pulsi\u00f3n de desorden. \u2013Orden: me refiero a la promesa de restauraci\u00f3n de la subjetividad en crisis. La fuerza cautivadora de la promesa de un trabajo, de un lugar en el mundo, de una continuidad con la tradici\u00f3n, de la pertenencia a una comunidad, etc.<\/p>\n<p>\u00abMake America great again\u00bb, exclama Trump. \u00abLet\u2019s take back control\u00bb, proponen los partidarios del Brexit. Recuperemos el control que una vez tuvimos. Y con \u00e9l la normalidad, la grandeza incluso. \u00bfY c\u00f3mo? A trav\u00e9s de la exclusi\u00f3n, mediante altos muros y todo tipo de barreras, de aquello que nos amenaza. De lo que ha tra\u00eddo la decadencia a nuestro mundo y a nuestras coordenadas de sentido. El chivo expiatorio pueden ser los \u00abparisinos\u00bb de \u00c9ric, o los \u00abrefugiados\u00bb, o los \u00abmexicanos\u00bb, o la \u00abigualdad de g\u00e9nero\u00bb \u2014preguntado por su voto, un taxista de procedencia africana le dijo a un amigo en la ciudad estadounidense de Baltimore: \u00abNo puedo votar, pero si pudiera, lo har\u00eda por Trump. Porque si gana Hillary las mujeres tendr\u00e1n mucho poder en este pa\u00eds. Los hombres ya no importan aqu\u00ed. Se necesita un hombre fuerte\u00bb.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, el malestar se concibe como un \u00abda\u00f1o\u00bb que nos inflige un \u00abotro\u00bb al que debemos dejar \u00abfuera\u00bb del \u00abnosotros\u00bb para recuperar la normalidad. Y de ese modo, cerraremos la herida, calmaremos tanta inquietud, detendremos la zozobra, recuperaremos el equilibrio y revertiremos nuestra \u00abdecadencia\u00bb.<\/p>\n<p>Deseo de orden y normalidad, deseo de protecci\u00f3n y soberan\u00eda. Eso, por un lado, pero no solo. Tambi\u00e9n deseo de que todo salte por los aires. \u2013Desorden: me refiero al gozo de \u00abdar una patada al consenso\u00bb que, con buenos modales y bonitos discursos, nos ha tra\u00eddo la ruina. A una izquierda que extiende por todas partes la desigualdad, la guerra y la deportaci\u00f3n de personas, pero \u00abguardando las formas \u00bb. A la \u00e9lite progresista del partido dem\u00f3crata que vive ajena e insensible a las preocupaciones de las clases populares y se burla adem\u00e1s de sus modos de vida, sus gustos y sus referentes. A los \u00abparisinos\u00bb que votan socialista, compran a precio de saldo las casas y las granjas que los habitantes de Aisne ya no pueden sostener y despotrican contra los pobres que votan a la derecha. Etc.<\/p>\n<p>En un mundo en el que todo parece atado y bien atado, en el que ning\u00fan gesto \u2014por arriba o por abajo\u2014 parece capaz de cortocircuitar el estado de las cosas y abrir lo posible, Trump, el Brexit, el FN canalizan las ganas de que \u00abpase algo\u00bb, de ver ocurrir \u00ablo imposible\u00bb, eso justamente que todas las voces pol\u00edticamente correctas consideran \u00abque no puede ni debe pasar\u00bb, lo demon\u00edaco\u2026 \u00bfQui\u00e9n da m\u00e1s? \u00a1Y solo con un voto! Es decir, sin perder en ning\u00fan momento la posici\u00f3n del espectador en la pel\u00edcula de cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p><strong>Debates en el campo progresista<br \/><\/strong>M\u00e1s all\u00e1 de la \u00absuperioridad moral\u00bb, que renuncia a preguntarse por lo que no entiende, etiquet\u00e1ndolo simplemente como el resurgir de la ignorancia y la brutalidad, hay otras dos lecturas de la situaci\u00f3n actual en el campo \u00abprogresista\u00bb que merecen atenci\u00f3n y discusi\u00f3n: la \u00abmarxista\u00bb y la \u00abpopulista\u00bb. \u2013La lectura \u00abmarxista\u00bb encuentra el origen-causa de lo que pasa en la desconfiguraci\u00f3n de la izquierda \u2014y, en general, del paradigma de la lucha de clases\u2014. Es decir: el malestar social, que antes ten\u00eda estructuras organizativas y cognitivas para enfocarse por la izquierda, hoy ha quedado hu\u00e9rfano.<\/p>\n<p>Y es la derecha populista la que adopta al hu\u00e9rfano, eleva el tono de voz e interpela el descontento, y ofrece al malestar \u2014el miedo, la rabia, la incertidumbre\u2014 esquemas explicativos, v\u00edas para canalizarlo y enemigos contra los que dirigirse. A trav\u00e9s de las \u00abguerras culturales\u00bb \u2014en torno al aborto, las creencias religiosas, los estilos de vida, etc.\u2014, la derecha populista capta el \u00abresentimiento de clase\u00bb y lo redirige contra \u00ablos enemigos de los valores tradicionales\u00bb. Es decir, traduce los conflictos politicoecon\u00f3micos como conflictos morales e identitarios. \u00abLa guerra cultural es una guerra de clases, pero deformada\u00bb, dice Zizek. \u00bfDe qu\u00e9 se trata entonces? De recrear las estructuras cognitivas y organizativas de la lucha de clases politizando la econom\u00eda, hablando de intereses materiales, reconstruyendo la izquierda. Pero, \u00bfpodemos reducir el malestar contempor\u00e1neo a una cuesti\u00f3n econ\u00f3mica o de clase? En la propia historia de \u00c9ric hemos visto que convergen muchas situaciones, procesos y factores; c\u00f3mo se mezcla lo econ\u00f3mico, lo social, lo cultural, lo existencial, etc. \u00bfPodemos pensar en las cuestiones culturales como meros \u00abenga\u00f1os\u00bb, \u00abdistracciones\u00bb o \u00abcortinas de humo\u00bb que nos impiden ver lo \u00abesencial\u00bb? \u00bfPodemos suponer que el racismo o el machismo de los votantes de Trump son \u00abfen\u00f3menos ideol\u00f3gicos\u00bb \u2014secundarios\u2014 que se esfumar\u00e1n una vez que el malestar se enfoque en las cuestiones econ\u00f3micas y de clase?<\/p>\n<p>Me parece que la derecha populista tiene \u00e9xito no porque hable de cuestiones culturales disimulando lo econ\u00f3mico o de clase, sino porque tiene algo que decir al respecto. Porque sit\u00faa la pelea pol\u00edtica en el terreno \u00e9tico, antropol\u00f3gico y de las formas de vida. Es decir, de las maneras de verse a uno mismo, de relacionarse con los dem\u00e1s, de hacer las cosas y de estar en el mundo. \u00bfQu\u00e9 tiene la izquierda que proponer sobre ello? Me temo que muy poco: apenas el \u00abideal militante\u00bb, con tan poco alcance y tan poco atractivo como ya sabemos. \u2013La lectura \u00abpopulista\u00bb \u2014hablo ahora del populismo progresista\u2014 vendr\u00eda a decir que no se trata tanto de encontrar las \u00abverdaderas causas\u00bb del malestar como de \u00abconstruir su sentido\u00bb e imprimirle una direcci\u00f3n. La sociedad es una estructura de sentido. Todo lo humano son signos, pero \u00absignos abiertos\u00bb, susceptibles de ser apropiados o conquistados. La pol\u00edtica es, por tanto, una pelea por \u00abdefinir los acontecimientos\u00bb. Un ejemplo muy claro: \u00bfcu\u00e1l es el significado que vamos a dar a la crisis? \u00bfEs responsabilidad de \u00abla gente que ha vivido por encima de sus posibilidades\u00bb, como dicen nuestros gobernantes, o m\u00e1s bien de \u00abla casta\u00bb olig\u00e1rquica que ha saqueado el pa\u00eds? Lo decidir\u00e1 una \u00abbatalla cultural\u00bb entre discursos y relatos cuyo desenlace no depende de la verdad de la que son portadores, sino de la eficacia comunicativa de las met\u00e1foras en juego.<\/p>\n<p>Esta construcci\u00f3n de sentido obedece a una l\u00f3gica formal. Es decir, no se trata del sentido que deriva de la \u00abexperiencia misma\u00bb, sino del que recibe de un discurso \u2014en sentido amplio\u2014 que la articula en un cierto c\u00f3digo. Como es sabido, el c\u00f3digo populista, teorizado por Ernesto Laclau, consiste en la articulaci\u00f3n, a trav\u00e9s de \u00absignificantes vac\u00edos\u00bb y del antagonismo con un \u00abotro\u00bb, de las demandas insatisfechas de la sociedad en un nuevo bloque hist\u00f3rico \u2014identidades nacional-populares capaces de representar al todo, no solo a una parte\u2014. En la \u00abconstrucci\u00f3n de hegemon\u00eda \u00bb, la pelea pol\u00edtica tiene lugar entre \u00aboperaciones de sentido\u00bb \u2014medi\u00e1ticas, discursivas, est\u00e9ticas\u2014 y gana quien consiga \u00abcodificar\u00bb la realidad con mayor eficacia. Hacerla significar.<\/p>\n<p>El c\u00f3digo est\u00e1, por tanto, siempre ah\u00ed, antes de cada situaci\u00f3n, antes de cada proceso; lo que se requiere es una inteligencia pol\u00edtica combinatoria capaz de hacer encajar el c\u00f3digo y los signos \u2014lo dado\u2014. El problema es todo lo que perdemos pensando el mundo \u2014y la pol\u00edtica\u2014 como una pelea semi\u00f3tica entre c\u00f3digos previos. Se pierde la materialidad de lo real \u2014porque lo que se interpretan son signos y mensajes, el resto no interesa y se abstrae\u2014. Se pierde la singularidad irreductible de los acontecimientos y sus relaciones \u2014que nos requiere una inteligencia sensible m\u00e1s que combinatoria\u2014. Se pierde la autonom\u00eda de los procesos \u2014que es pueden pensar\/dirigir\/codificar desde el exterior, sin mantener ninguna relaci\u00f3n de interioridad o intimidad con ellos\u2014. Y se pierde, finalmente, la posibilidad de creaci\u00f3n de nuevos sentidos para la vida social \u2014porque una y otra vez se reintroduce lo \u00abotro\u00bb, lo nuevo o desconocido, en una l\u00f3gica de lo mismo\u2014.<\/p>\n<p><strong>El malestar como energ\u00eda de transformaci\u00f3n<br \/><\/strong>Volvamos un momento a \u00c9ric, \u00abinmovilizado en un espacio en decadencia, impotente frente al derrumbe de un mundo que ya no resiste\u00bb. Esa inmovilizaci\u00f3n, esa impotencia, hacen de \u00e9l una v\u00edctima. El malestar se asume como da\u00f1o, p\u00e9rdida. La culpa de todo la tienen \u00abotros\u00bb. Y lo que se desea es \u00abdevolver el golpe\u00bb \u2014ver rodar la cabeza de los culpables\u2014 para reequilibrar de nuevo las cosas y el mundo \u2014la presencia\u2014, regresar a la normalidad.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo m\u00e1s podremos sostener esta condici\u00f3n de v\u00edctimas? \u00bfNo nos cansamos de ella? No cambiamos mucho sustituyendo a un enemigo por otro: \u00ablos inmigrantes\u00bb por \u00abla casta\u00bb. Mantenemos intacta la subjetividad victimista que critica pero no emprende ning\u00fan cambio, que piensa que el mal viene de otro \u2014tal grupo o persona\u2014 y que si lo eliminamos todo estar\u00e1 bien, que delega siempre en el salvador de turno la tarea de \u00abrestaurar el equilibrio\u00bb \u2014muchas veces nostalgia de algo que nunca existi\u00f3. No necesitamos cr\u00edtica victimista y resentida, sino fuerza afirmativa y de transformaci\u00f3n. Otra relaci\u00f3n, pues, con nuestro malestar. Es lo m\u00e1s dif\u00edcil porque apenas nada en nuestra cultura occidental nos educa para ello. El ideal normativo de la \u00abpresencia soberana \u00bb \u2014el control, el dominio, la autosuficiencia\u2014 nos hace ver las crisis como algo \u00abque no deber\u00eda pasar\u00bb o, en todo caso, como algo de lo que tenemos que salir enseguida, algo que debemos \u00abreparar\u00bb cuanto antes para volver a la normalidad. Otra relaci\u00f3n con el malestar supone no verlo solo como da\u00f1o o p\u00e9rdida, sino tambi\u00e9n como ocasi\u00f3n y oportunidad, como motor de cambio.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos salir de la inmovilizaci\u00f3n e impotencia usando el malestar mismo como palanca? Es un planteamiento \u00abenerg\u00e9tico\u00bb del malestar: las energ\u00edas que se desatan en \u00e9l son \u00abconmutables\u00bb, es decir, transformables en otras cosas \u2014en acciones, en palabras, en \u00abobras\u00bb, en otros modos de vida, en nuevas sensibilidades y referencias, etc.\u2014. Las l\u00e1grimas que no se tragan, sino que se comparten y se elaboran, pueden metamorfosearse en acciones colectivas, en procesos de ayuda mutua, en la creatividad de nuevas im\u00e1genes y palabras, en gestos de rechazo y desaf\u00edo. La sanaci\u00f3n no pasa entonces por la reparaci\u00f3n, sino por la (auto) transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un ejemplo. Suele decirse que en Espa\u00f1a la derecha populista no tiene apenas vigor (a\u00fan) porque el 15M nos hizo \u00abentender\u00bb que el enemigo es el 1% \u2014pol\u00edticos y banqueros\u2014 y no el 99% \u2014los inmigrantes, los refugiados, los pobres\u2014. Pero as\u00ed permanecemos en el planteamiento \u00absemi\u00f3tico\u00bb y de lucha de interpretaciones. Ser\u00eda mejor ver las plazas del 15M como lugares de un proceso casi \u00abalqu\u00edmico\u00bb por el cual un tipo de energ\u00eda \u2014el malestar vivido en soledad e impotencia\u2014 se convirti\u00f3 en otra \u2014la alegr\u00eda de la potencia colectiva\u2014. A trav\u00e9s del estar juntos, de la presencia compartida, del acompa\u00f1amiento mutuo, de la \u00abcomplicidad afectuosa entre los cuerpos\u00bb, como dice Franco Berardi (Bifo).<\/p>\n<p>Al tipo de fuerza que se genera en esta presencia compartida la llamaremos \u00abfuerza vulnerable\u00bb. Es decir: una fuerza que nace \u2014parad\u00f3jicamente\u2014 de la debilidad. Del hecho de haber sido tocados, afectados, \u00abgolpeados\u00bb por el mundo. No es la fuerza de voluntad de la presencia soberana, que se pone a distancia del mundo para empujarlo en la \u00abbuena direcci\u00f3n\u00bb, sino una fuerza afectada por el mundo y que precisamente por eso puede afectarlo a su vez. Es la fuerza de los afectados: pienso en los del atentado del 11M de 2004 en Madrid, los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o en cualquiera capaz de convertir el sufrimiento en energ\u00eda de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El malestar, como energ\u00eda \u2014no como objeto a movilizar ni como signo a interpretar\u2014, es entonces la materia prima del cambio social. Pero su \u00abpolitizaci\u00f3n \u00bb hace estallar sin embargo las formas tradicionales de lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Supone mantener un v\u00ednculo vivo entre lo existencial y lo pol\u00edtico tan ajeno al grupo militante \u2014donde no caben los problemas personales\u2014 como al grupo de autoayuda \u2014donde no entran los problemas del mundo\u2014. Nos requiere un \u00absaber hacer con el no saber \u00bb, porque no pueden conocerse de antemano las elaboraciones de sentido a las que puede dar lugar el contacto con el malestar \u2014no hay c\u00f3digo o maestro que tenga de antemano las respuestas\u2014. Necesita espacios capaces de acoger el malestar sin juzgarlo. \u2014\u00bfQu\u00e9 espacio \u00abanticapitalista\u00bb ser\u00eda capaz de acoger a \u00c9ric, por ejemplo?\u2014. Nos exige formas de acompa\u00f1amiento horizontal: no se trata de \u00aborganizar\u00bb o \u00abinterpretar \u00bb lo que les pasa a otros, sino de hacer un viaje juntos. Y mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Abrir una bifurcaci\u00f3n<br \/><\/strong>En el \u00abderrumbe de un mundo que ya no resiste\u00bb, la derecha populista nos promete la vuelta al orden y la normalidad. Una salida falsa. Canaliza el malestar se\u00f1alando chivos expiatorios, pero no da ninguna respuesta a los problemas de fondo \u2014crisis de representaci\u00f3n, crisis econ\u00f3mica, crisis ecol\u00f3gica, etc.\u2014. Todo lo contrario: ocultando y reproduciendo sus condiciones, convirti\u00e9ndonos en v\u00edctimas y bloqueando toda posibilidad de transformaci\u00f3n, prepara los nuevos desastres.<\/p>\n<p>El populismo progresista tambi\u00e9n nos promete volver al orden y la normalidad \u2014del estado de bienestar, la soberan\u00eda nacional, etc.\u2014 desalojando a \u00abla casta\u00bb del poder y planteando \u00abun horizonte alternativo de certezas y seguridades\u00bb. Los contenidos son diferentes \u2014\u00bfqu\u00e9 tipo de orden?, \u00bfqu\u00e9 tipo de enemigo?\u2014, pero se trata de un mismo planteamiento que interpela principalmente la subjetividad victimista necesitada de compensar la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida y reforzar las referencias en crisis \u2014un poco de \u00aborgullo\u00bb\u2014. Esta opci\u00f3n puede ofrecernos un \u00abm\u00ednimo de protecci\u00f3n\u00bb si llega al poder. Nada que despreciar, pero muy insuficiente si pretendemos un cambio en profundidad.<\/p>\n<p>Entre la \u00abvuelta atr\u00e1s\u00bb \u2014imposible\u2014 o la \u00abfuga hacia adelante\u00bb \u2014suicida\u2014, \u00bfhay una tercera opci\u00f3n? M\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda: no pensar en \u00absalir de la crisis\u00bb, sino abrir en ella una bifurcaci\u00f3n. Convertir la \u00abcrisis civilizatoria\u00bb en \u00abmutaci\u00f3n civilizatoria\u00bb. No agarrarse desesperadamente a algo, sino emprender un viaje. No contener el derrumbe ni so\u00f1ar con revertirlo para volver donde est\u00e1bamos, sino abrir y sostener otros mundos aqu\u00ed y ahora: otros modos de relaci\u00f3n con el trabajo, el cuerpo, el lenguaje, la tierra, la ciudad, el nosotros, etc. Aprovechar la crisis, hacer palanca en la fuerza vulnerable.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, las mujeres han sido muy capaces de convertir situaciones y lugares de dependencia en focos de potencia: desplegar fuerza vulnerable. En ese sentido, la mejor noticia sobre la victoria de Trump han sido las masivas marchas de mujeres que tuvieron lugar en Estados Unidos el d\u00eda de la investidura. Convocadas an\u00f3nimamente por tres mujeres \u00abcualquiera\u00bb apoyadas en la capacidad de contagio de las redes sociales \u2014as\u00ed se propagan los movimientos por afectaci\u00f3n, a trav\u00e9s del anonimato y la horizontalidad\u2014, permiten imaginar una oposici\u00f3n a Trump que va m\u00e1s all\u00e1 de la mera reacci\u00f3n anti-Trump. Una oposici\u00f3n que no es solo ideol\u00f3gica o partidista, que no es solo defensiva o resistencialista \u2014aunque por supuesto haya much\u00edsimas cosas que defender\u2014, sino sobre todo afirmativa y de paradigma, con planteamientos \u2014te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos\u2014 de mutaci\u00f3n civilizatoria en torno al trabajo, los cuidados, la familia, las relaciones, etc.<\/p>\n<p>Este texto es una versi\u00f3n de la ponencia presentada en el encuentro \u00abPolitizaciones del malestar\u00bb, celebrado en Barcelona el 18 de enero de 2017. El planteamiento \u00abenerg\u00e9tico\u00bb sobre el malestar est\u00e1 ampliamente inspirado en <em>Econom\u00eda libidinal<\/em>, el libro de Jean-Fran\u00e7ois Lyotard.<\/p>\n<\/div>\n<\/div><\/div><div id=\"panel-3972-0-0-1\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-last-child\" data-index=\"1\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<h4>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Madrid, 1974)<\/h4>\n<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater (Madrid, 1974). Investigador independiente, editor de Acuarela Libros, ha participado en varios movimientos sociales (estudiantil, antiglobalizaci\u00f3n, copyleft, \"no a la guerra\", V de Vivienda, 15-M).<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, ha ido haciendo una experiencia del pensamiento como algo fundamentalmente pr\u00e1ctico (que sirve al hacer sin ser utilitario), situado (que habla desde un lugar o experiencia concreta), colectivo (que se teje junto a otros en torno a problemas comunes), desafiante (que pretende no dejar al mundo ni a uno mismo igual que estaba) e implicado (que parte de preguntas que uno se hace sobre su propia vida).<\/p>\n<p>Es autor de Filosof\u00eda y acci\u00f3n (Editorial L\u00edmite, 1999), co-autor de Red Ciudadana tras el 11-M; cuando el sufrimiento no impide pensar ni actuar (Acuarela Libros, 2008), Con y contra el cine; en torno a Mayo del 68 (UNIA, 2008) y Fuera de lugar. Conversaciones entre crisis y transformaci\u00f3n (Acuarela Libros, 2013).<\/p>\n<p>Actualmente, es co-responsable del blog Interferencias en <a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">eldiario.es<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:amador@sindominio.net\">amador@sindominio.net<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><div id=\"pgc-3972-0-1\"  class=\"panel-grid-cell\" ><div id=\"panel-3972-0-1-0\" class=\"so-panel widget widget_sow-editor panel-first-child panel-last-child\" data-index=\"2\" ><div\n\t\t\t\n\t\t\tclass=\"so-widget-sow-editor so-widget-sow-editor-base\"\n\t\t\t\n\t\t>\n<div class=\"siteorigin-widget-tinymce textwidget\">\n\t<\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El malestar como energ\u00eda de transformaci\u00f3n social Por Amador Fern\u00e1ndez-Savater Hay historias que parecen resumir \u00e9pocas o momentos hist\u00f3ricos. 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